Alexandra Ferrer presenta en Pasarela Española una alta costura nupcial con identidad, artesanía y mirada contemporánea.
La diseñadora Alexandra Ferrer, desvela una colección de novia marcada por el encaje, la seda, la ligereza y un profundo respeto al oficio artesanal.
Por Susan Villa.
Alexandra Ferrer pertenece a una nueva generación de creadoras que entiende la moda como un diálogo entre tradición y modernidad. Su vocación nació de manera natural en el atelier de su madre, Rodica Matei, donde creció rodeada de tejidos, patrones, bordados y del minucioso trabajo artesanal que da vida a cada pieza de alta costura. Este legado familiar le ha permitido adquirir un profundo respeto por el oficio y desarrollar una mirada contemporánea sobre la moda nupcial.
Sus diseños están dirigidos a mujeres con personalidad y criterio propio, alejadas de estereotipos y capaces de elegir aquello que verdaderamente las representa. En su próxima participación en Pasarela Española, presentará una colección sofisticada, femenina y delicada, en la que el encaje, la bambula y la muselina de seda convivirán con velos y accesorios para crear estilismos marcados por la ligereza, el movimiento y el cuidado de los detalles.
¿Cómo nació su vocación por la moda en una familia vinculada al oficio de la alta costura?
Mi vocación por la moda nació de forma natural. Me crié en el atelier de mi madre, rodeada desde pequeña de tejidos, patrones, bordados y, sobre todo, del proceso que hay detrás de un vestido de alta costura. Crecer en ese entorno hizo que la moda formara parte de mi vida desde siempre.
Más que descubrir mi vocación en un momento concreto, siento que fui desarrollándola poco a poco al ver trabajar a mi madre, aprender de su pasión por el oficio y comprender el valor de cada pieza hecha a mano. La alta costura siempre ha formado parte de mi familia y de mi educación, por lo que esa manera de entender la moda se me transmitió de forma natural.
Comparte atelier con su madre, Rodica Matei. ¿Cómo encuentran un lenguaje creativo común entre la experiencia de ella y la mirada de su generación?
Compartir atelier con mi madre es, sobre todo, una oportunidad para aprender y enriquecernos mutuamente. Ella suma su experiencia, su conocimiento del oficio y una manera de entender la alta costura construida a lo largo de muchos años; yo incorporo una mirada más contemporánea, nuevas referencias y una sensibilidad propia de mi generación.
Nuestro lenguaje creativo nace de esa combinación: respetar la esencia y la técnica de la alta costura sin dejar de evolucionar. Mi madre me ha enseñado a valorar el trabajo artesanal y el cuidado de cada detalle, mientras que yo incorporo nuevas ideas y una visión más actual. No se trata de que una mirada se imponga sobre la otra, sino de encontrar el punto en el que tradición y modernidad conviven.
Su firma reivindica una novia con personalidad y criterio propio. ¿Qué convenciones de la moda nupcial le interesa cuestionar con sus diseños?
La novia no debería sentir que tiene que encajar en un estereotipo el día de su boda. Quiero cuestionar la idea de que existe una sola manera de ser novia o un vestido predeterminado que represente lo que una mujer debe llevar en ese momento.
Mis diseños respetan la esencia y la belleza de la tradición nupcial, pero dan a cada mujer libertad para expresar quién es. Busco una novia con personalidad, que elija por gusto y convicción, no por lo que se supone que debe llevar.
Para mí, la alta costura consiste en crear una pieza única que tenga sentido para quien la lleva, refleje su identidad y le permita reconocerse en una versión especial de sí misma.
¿Cómo transforma la historia y los deseos de cada mujer en un vestido que refleje su identidad?
Cada mujer llega al atelier con sus propias ideas, referencias y, muchas veces, con una imagen bastante clara de lo que quiere. Para mí, lo más importante es escucharla y entender qué hay detrás de esas ideas: qué le gusta, qué quiere potenciar y cómo quiere sentirse ese día.
A partir de ahí empezamos a trabajar juntas. Con la información que nos proporciona, damos forma al diseño mediante un primer boceto y definimos progresivamente la silueta, los tejidos y los detalles que mejor encajan con ella. Es un proceso personalizado en el que la novia desempeña un papel fundamental.
El objetivo es transformar lo que ella imagina en una pieza de alta costura que conserve su esencia y refleje su personalidad.
En sus creaciones, la artesanía ocupa un lugar fundamental. ¿Qué detalle de ese trabajo le gustaría que se valorara más al contemplar un vestido de novia?
Creo que me gustaría que se valorara más todo aquello que no siempre se ve a primera vista.
Cuando contemplamos un vestido de novia, vemos el resultado final, pero detrás hay muchísimas horas de labor artesanal, pruebas, pequeños detalles y manos que han cuidado cada parte de la pieza.
Para mí, la artesanía está precisamente en esos detalles que hacen que un vestido sea especial: la forma en la que está construido, cómo se trabaja un tejido, un bordado, un acabado… Son cosas que quizá no siempre se perciben de inmediato, pero que marcan la diferencia y hacen que cada vestido sea realmente único.
Esa es la singularidad de la alta costura: cada pieza concentra tiempo, dedicación y un saber hacer insustituible.
Ha participado en varias ediciones de Pasarela Española y volverá a desfilar en su próxima edición. ¿Qué puede adelantarnos de la colección que presentará en esta ocasión?
En esta edición queremos presentar una propuesta de novia sofisticada, femenina y muy cuidada, en la que el vestido se entiende como un look completo. Por eso, además de los vestidos, presentaremos accesorios y velos que ayudan a construir y transformar cada estilismo.
Los grandes protagonistas de la colección serán el encaje, la bambula y la muselina de seda, tejidos que nos permiten jugar con las transparencias, el movimiento y la delicadeza de las prendas. Buscamos una novia elegante y refinada, pero al mismo tiempo ligera y natural.
Será una colección muy ligada a nuestra esencia de alta costura, donde el trabajo artesanal y el cuidado por los detalles vuelven a tener un papel fundamental, pero con una mirada contemporánea.
Mirando hacia el futuro, ¿qué nuevos proyectos y retos le gustaría abordar en la próxima etapa de la firma Alexandra Ferrer?
De cara al futuro, mi principal reto es hacer crecer Alexandra Ferrer sin perder la esencia que nos define: la alta costura, la artesanía y la personalización de cada pieza. Quiero explorar otras formas de entender a la novia e incorporar siluetas, tejidos y propuestas que mantengan nuestra identidad y, a la vez, nos permitan evolucionar.
También me ilusiona desarrollar la firma y ampliar el universo de Alexandra Ferrer, no solo mediante los vestidos, sino también mediante los accesorios y los demás elementos que forman parte del estilismo de una novia.
Sobre todo, quiero continuar aprendiendo. Esta nueva etapa supone preservar el legado familiar y, al mismo tiempo, construir mi propio camino dentro de la firma para que Alexandra Ferrer adquiera una identidad cada vez más reconocible.
Alexandra Ferrer afronta el futuro con el propósito de hacer crecer su firma sin renunciar a la alta costura, la artesanía y la personalización que definen su identidad. Continuar el legado familiar y, al mismo tiempo, construir su propio camino constituye el gran reto de una creadora que desea explorar nuevas siluetas, tejidos y accesorios, consolidando una visión cada vez más reconocible dentro de la moda nupcial contemporánea.







