Tati Fernández regresa a Pasarela Española con Galicia como inspiración y un atelier propio en Madrid.
La diseñadora abre una nueva etapa profesional con una colección inspirada en sus raíces y el sueño de proyectar su firma internacionalmente.
Por Susan Villa.
Desde que, siendo niña, transformaba las camisas de su abuelo y los retales que encontraba en casa en vestidos para sus muñecas, el diseño ha formado parte de la vida de esta creadora. Aquella vocación espontánea adquirió un significado especial cuando descubrió que su abuela también había estado vinculada a la costura, una herencia emocional que terminaría marcando su relación con el oficio.
Formada en Patronaje y Moda en San Sebastián y especializada en Alta Costura con Javier Barroeta, su trayectoria la ha llevado por la sastrería de espectáculos musicales, la exigente moda nupcial y varias ediciones de Pasarela Española. Ahora comienza una nueva etapa con la apertura de su propio atelier en Madrid y prepara una colección inspirada en Galicia, con la que volverá a desfilar en la próxima edición de la pasarela.
Desde muy pequeña tuvo claro que quería dedicarse al diseño. ¿Cómo nació esa vocación y qué significó descubrir posteriormente que su abuela también había estado vinculada a la costura?
Recuerdo que, de pequeña, cogía las camisas de mi abuelo y los retales que encontraba por casa para confeccionar vestidos nuevos para mis Barbies. Siempre me pregunté cómo podía haber nacido en mí algo tan especial de una forma tan espontánea.
Años después, cuando descubrí lo de mi abuela, todo cobró sentido. Fue un descubrimiento precioso, pero también sentí cierta pena, porque entendí que había heredado algo de ella y que nunca tuve la oportunidad de aprender a su lado.
Se formó en Patronaje y Moda en San Sebastián y posteriormente se especializó en Alta Costura con Javier Barroeta. ¿Qué aprendizajes de aquella etapa continúan presentes en su manera de diseñar?
Haber estudiado dos métodos completamente diferentes ha sido clave en mi forma de trabajar actualmente. Combino técnicas de ambos, lo que me permite crear cada vestido de la manera que mejor se adapte a sus necesidades.
Sobre todo, me proporciona la flexibilidad necesaria para ajustarme a los tiempos y, si es preciso, confeccionar un vestido incluso con pocos días de margen, sin renunciar a la calidad ni al cuidado de cada detalle.
Su llegada a Madrid estuvo relacionada con una oportunidad profesional dentro del equipo de sastrería de un espectáculo musical. ¿Cómo influyó aquella experiencia en su evolución como diseñadora?
Fue un descubrimiento absoluto para mí. Nunca imaginé que acabaría trabajando en el mundo del espectáculo, y aquella etapa me hizo comprender hasta dónde podía llegar mi oficio.
Amplié mis conocimientos porque, al final, todo es aprendizaje en la vida. Disfruté enormemente de aquella experiencia dentro del mundo del espectáculo, que me permitió crecer tanto profesional como personalmente.
Ha participado en varias ediciones de Pasarela Española, donde ha presentado sus colecciones. ¿Cómo recuerda su paso por la pasarela y qué ha significado esta experiencia en su trayectoria profesional?
Estoy profundamente agradecida a Pasarela Española. Fue clave para que me atreviera a crear mi primera colección y todas las que vinieron después. Siempre digo que aquella oportunidad supuso un impulso inmenso y marcó un antes y un después en mi trayectoria.
Por eso, siempre animo a los nuevos diseñadores a no dejar pasar la oportunidad de desfilar en ella. Más que una pasarela, la siento como una pequeña familia en la que nos apoyamos unos a otros, y me considero muy afortunada de formar parte de ella.

También ha trabajado en el sector de la moda nupcial, con prendas de gran exigencia técnica y emocional. ¿Qué particularidades tiene para usted diseñar o confeccionar una prenda destinada a un momento tan importante?
Creo que la mayoría, cuando estudiamos, imaginamos que el mundo nupcial es bonito y está lleno de magia e ilusión. Sin embargo, cuando entras de verdad en él, descubres que también es un sector muy difícil en el que abrirse camino, especialmente cuando eres joven.
Además, te das cuenta de hasta qué punto es un mundo exigente, donde el más mínimo detalle resulta crucial y en el que tienes que dar lo mejor de ti para conseguir que una novia viva uno de los días más importantes de su vida.
A mí me dieron esa oportunidad y comencé aprendiendo desde cero: desde repasar una a una las pedrerías de los vestidos hasta llegar a dirigir un equipo de casi veinte personas. Viví momentos muy bonitos y otros no tanto, pero siempre digo que ha sido el mayor aprendizaje de mi carrera.
Sin aquella etapa trabajando en una gran tienda de novias, hoy no sería la profesional que soy ni tendría los conocimientos y la experiencia que me han permitido crear y gestionar mi propio negocio.
Acaba de abrir su propio atelier en Madrid, un proyecto que ha contado con el respaldo de su familia, sus amistades y su socio, Jordi Dalmau. ¿Qué representa para usted este nuevo espacio y qué tipo de trabajos podrán encontrar allí sus clientes?
Es el sueño de mi vida. A día de hoy, reconozco que todavía hay momentos en los que no me lo creo. Es una sensación constante de vértigo, pero también de enorme satisfacción personal.
Emprender nunca es fácil, y menos aún en este sector, pero aquí estamos, haciendo realidad un proyecto en el que puedo dar forma a cualquier idea que se nos plantee: desde vestidos de fiesta y de novia hasta proyectos para espectáculos y teatro. Esa versatilidad es, precisamente, una de las cosas que más disfruto de mi trabajo.
Volverá a desfilar en la próxima edición de Pasarela Española. ¿Puede adelantarnos cómo será la colección que presentará, en qué se ha inspirado y qué podremos ver sobre la pasarela?
Esta colección será muy especial para mí. Estará inspirada en mi tierra, Galicia, y en las tradiciones profundamente arraigadas que forman parte de su esencia.
Llevar un trocito de «la terriña», como digo yo, hasta Madrid será mi manera de rendir homenaje a las personas, los paisajes y los rincones que hacen de Galicia un lugar único.
Después de abrir su propio negocio y consolidar su camino dentro de la moda, ¿qué otros proyectos, objetivos o retos profesionales le gustaría afrontar próximamente?
Sinceramente, haber llegado hasta aquí ya supone una gran satisfacción. Sé que todavía queda mucho trabajo por delante, pero me encantaría que mi marca llegara a convertirse en un referente y poder formar un gran equipo de personas que compartan mi amor y mi pasión por este oficio. Con eso ya me sentiría plenamente realizada.
Pero no lo voy a negar: una siempre sueña con desfilar en pasarelas internacionales y llegar lo más lejos posible en esta profesión. Al final, los sueños también forman parte del camino y son los que nos impulsan a continuar creciendo cada día.
Sé que seguiré disfrutando del recorrido y de cada uno de los proyectos que estén por venir porque, al final, lo más bonito de esta profesión es continuar aprendiendo, creciendo y viviendo cada nuevo reto con la misma ilusión del primer día.
Con su propio atelier ya en marcha, la diseñadora afronta el futuro con la misma ilusión con la que comenzó a crear vestidos durante su infancia. Su próxima colección, inspirada en Galicia, supone un homenaje a sus raíces y abre una etapa marcada por nuevos retos, entre ellos consolidar su marca, formar un equipo que comparta su pasión por el oficio y llevar algún día sus diseños hasta las grandes pasarelas internacionales.





