Entrevistamos al creador Francis Montesinos, genio irrepetible y autor del Made in Spain, será el embajador de la XX edición de Pasarela Española.
Francis Montesinos, genio irrepetible y autor del Made in Spain, será el embajador de la XX edición de Pasarela Española.
El maestro valenciano será homenajeado en Madrid por una obra deslumbrante que ha unido tradición, vanguardia, Mediterráneo y libertad creativa durante cincuenta años gloriosos.
Por Susan Villa
Francis Montesinos by David Jambrina
Acercarse a la figura de Francis Montesinos es adentrarse en una de las trayectorias más singulares, reconocibles y transgresoras de la moda española. Desde que abrió su primer establecimiento en Valencia en 1972, el creador ha construido un universo propio y ha contribuido a renovar los códigos estéticos en la moda de nuestro país. Sus primeros desfiles supusieron una ruptura de conceptos y mensajes, convirtiéndolo en una figura esencial para comprender no solo la transformación de la moda, sino también la transformación de aquella España.
El color, el Mediterráneo, el folclore y la libertad creativa atraviesan una obra en la que las raíces españolas dialogan constantemente con la innovación. Montesinos reivindicó la tradición cuando todavía era observada desde el tópico y la convirtió en una expresión moderna y universal mediante su particular visión del Made in Spain. A ese imaginario se incorporan también el espíritu hippie, la Movida madrileña y las experiencias vividas durante su estancia profesional en La Habana.
Su talento nunca se ha limitado a las pasarelas. El cine, las artes escénicas, la danza, la música, las esencias y el interiorismo le han permitido expresarse como un creador multidisciplinar, especialmente sensible a los tejidos, los volúmenes y las necesidades de cada lenguaje escénico. La relevancia artística y documental de su legado quedó reflejada en el catálogo razonado dedicado a su obra entre 1972 y 2003, publicado por el Institut Valencià d’Art Modern.
En esta conversación con Susan Villa, Francis Montesinos regresa a sus primeros recuerdos en Valencia, evoca sus desfiles más memorables y comparte algunas de las anécdotas que han acompañado su extensa carrera. También reflexiona sobre la situación de la moda española, la importancia de respaldar a los jóvenes creadores y los proyectos que todavía despiertan su entusiasmo. Una ilusión que tendrá un significado especial los días 17 y 18 de octubre de 2026, cuando será embajador de la XX edición de Pasarela Española, que se celebrará en el Casino Gran Vía Madrid, en calle Gran Vía n º24, Madrid, y recibirá un reconocimiento a su extraordinaria trayectoria profesional.
Francis Montesinos en Editorial Cuba by Eduardo Peris
Hablar de Francis Montesinos es hacerlo de uno de los grandes genios de la moda española, con una trayectoria que abarca más de cinco décadas. Cuando mira hacia sus comienzos en Valencia, ¿qué recuerda de aquel joven creador que ya soñaba con transformar la moda?
Era muy niño y ya comenzaba a hacerme mis propias cosas. Ni siquiera sabía todavía qué era la moda, pero todo lo relacionado con ella me fascinaba: las películas, el vestuario, los colores… Sentía una atracción natural por aquel universo.
Tuve, además, la enorme suerte de que mi madre tenía una de las primeras tiendas de trabajos manuales de Valencia. Allí empecé a familiarizarme con las cuentas, el azabache, las pasamanerías, el fieltro y muchos materiales que, con el tiempo, formarían parte de mi vocabulario profesional. Cuando salía del colegio, pasaba las tardes en la tienda y me dejaban jugar con todo aquello. Un día hacía aguas de colores con papel pinocho y otro vestía un dormilón. Sin darme cuenta, fui entrando en ese mundo creativo que tanto me gustaba.
Con los años comprendí también que la moda es un arte. Siempre digo que, si el cine es el séptimo arte, la moda debería ser el octavo. Necesita de la pintura para comprender el color, de la arquitectura para construir los volúmenes y de las artes escénicas para desarrollar toda su dimensión escénica. Un creador debe conocer un poco de todas esas disciplinas.
Desfile Francis Montesinos 2012 by Ugo Camera
Usted forma parte de una generación de maestros que contribuyó decisivamente a renovar y engrandecer la moda española. ¿Fue consciente, mientras construía su carrera, de que estaba abriendo un camino que serviría de inspiración a otros creadores?
Afortunadamente, no fui consciente en aquel momento. Cuando estás creando y trabajando, no piensas en la trascendencia que puede llegar a tener lo que haces. Con el paso del tiempo sí empiezas a comprenderlo, especialmente cuando alguien asiste a uno de tus desfiles, se emociona y te dice que le gustaría dedicarse a la moda después de haber visto tu trabajo.
Recuerdo, por ejemplo, a Manuel Piña, que se emocionó mucho contemplando una de mis colecciones. También a creadores como Ágatha Ruiz de la Prada y Sybilla, además de muchos jóvenes que habían recibido el consejo de asistir a un desfile de Montesinos para descubrir lo que realmente podía llegar a ser una puesta en escena de moda. Después me contaban que aquella experiencia los había cautivado.
En nuestra generación aprendimos también una lección fundamental de maestros como Balenciaga. Él nunca quiso entrar en el mundo del diseño: era un creador. Y un creador debe conocer todos los territorios de la moda; no puede limitarse a una sola especialidad. Debe saber trabajar los tejidos planos y de punto, el cóctel, la ceremonia y los diferentes materiales y técnicas que forman parte de este oficio.
Cartas a Balenciaga by Eduardo Peris
Cartas a Balenciaga by Eduardo Peris
El color, el Mediterráneo, la cultura española y la libertad creativa forman parte de un lenguaje visual que el público reconoce inmediatamente como suyo. ¿Cómo consiguió convertir sus raíces en una identidad artística tan poderosa e inconfundible?
Creo que lo conseguí con mucho tesón. He mantenido siempre los símbolos, los colores y las referencias que forman parte de las raíces de Francis Montesinos. En mis estudios han trabajado muchos jóvenes y, como es natural, a veces querían alejarse de esos caminos para buscar algo diferente. Yo les decía que debían experimentar y avanzar, pero sin perder aquello que nos identificaba, porque precisamente esas raíces son las que han permitido que mi trabajo sea reconocido.
También he tenido grandes maestros, tanto en el arte como en la moda, y he aprendido muchísimo de ellos. La formación y la cultura son fundamentales. Mi casa está llena de libros, fotografías y obras de arte. Tengo imágenes de grandes fotógrafos como Helmut Newton y siento una especial fascinación por el art déco. Todo lo que uno contempla, estudia y conoce acaba alimentando su universo creativo.
Siempre me han interesado también los movimientos culturales y las tendencias de cada época. El movimiento hippie y la Movida madrileña forman parte de ese imaginario creativo. Del mismo modo, el año que pasé trabajando en La Habana me cautivó profundamente y dio lugar a universos como El lago y Un invierno tropical, en los que trasladé aquellas experiencias al color, los tejidos y la puesta en escena.
Además, me considero el creador del concepto Made in Spain dentro de mi obra. Cuando comencé, todo lo relacionado con el folclore, la tradición y la cultura popular española estaba, en ciertos ambientes, bastante desprestigiado y se identificaba con una imagen tópica. Yo quise darle la vuelta, elevarlo y demostrar que podía ser moderno, sofisticado y universal.
Trabajé ese universo junto a figuras como Camarón de la Isla y lo llevé a colecciones y acontecimientos muy importantes. El gran desfile que realicé en la plaza de toros de Las Ventas, ante 16.000 personas, estaba precisamente vinculado a esa idea de Made in Spain. Para mí no era una simple denominación, sino una manera de reivindicar nuestra identidad cultural desde la libertad y la creación contemporánea. Aquel desfile marcó, en realidad, un antes y un después en la moda española.
Editorial Playa by Eduardo Peris
Sus colecciones no se limitan a vestir el cuerpo, sino que transmiten emoción, teatralidad, sensualidad y una particular celebración de la vida. ¿Qué desea provocar en el público cuando presenta una nueva creación?
Muchas veces no soy plenamente consciente de lo que provoco hasta que escucho la reacción del público. El aplauso te permite reconocer el instante en el que un traje ha emocionado o ha conseguido sorprender.
Durante muchos años me resultaba muy difícil disfrutar de los desfiles porque estaba pendiente de que todo saliera perfecto. Sentía una enorme responsabilidad y unos nervios tremendos. En esos momentos solo deseaba que todo funcionara, que cada modelo apareciera cuando correspondía y que la colección llegara correctamente al final.
Ahora consigo observar algunas cosas con mayor tranquilidad y disfrutar un poco más, aunque los nervios continúan existiendo. La moda tiene esa mezcla de emoción, riesgo y espectáculo. Cuando percibes que una creación ha llegado al público y ha provocado un aplauso espontáneo, comprendes que todo el trabajo ha merecido la pena.
Su talento ha trascendido las pasarelas y se ha proyectado también en el cine, las artes escénicas, la danza, la música, las esencias y el interiorismo. ¿Se considera un creador o, más ampliamente, un artista capaz de expresarse a través de diferentes disciplinas?
Me considero un creador y un artista. Nunca he entendido mi trabajo desde una única disciplina. Me gusta comenzar proyectos diferentes, aprender cómo funcionan y llegar a dominarlos. Disfruto con los cambios, con las cosas nuevas y con la posibilidad de seguir aprendiendo.
Cuando hablaba con los estudiantes, me sorprendía que algunos me dijeran que solamente querían dedicarse a la alta costura, al calzado o a una disciplina concreta. Siempre les aconsejaba que intentaran conocer todos los campos posibles. Cuantas más cosas sepan hacer, más oportunidades tendrán para trabajar y para expresarse. Cuando uno se encierra demasiado pronto en una sola especialidad, limita también sus posibilidades.
El vestuario para las artes escénicas, por ejemplo, no tiene las mismas necesidades que el vestuario de cine o de danza. Son mundos paralelos, pero cada uno posee sus propias reglas. Un tejido que funciona maravillosamente sobre un escenario puede no resultar adecuado ante una cámara, y una prenda destinada a la danza debe soportar el movimiento, el esfuerzo físico y una limpieza prácticamente diaria.
En una ocasión mantuve un intenso debate profesional con Nacho Duato sobre los materiales que debíamos utilizar. Él tenía sus razones, porque los bailarines terminan las funciones completamente agotadas y el vestuario debe pasar constantemente por la tintorería. Es necesario conocer muy bien cómo responde cada tejido y ser especialmente cuidadoso con determinados materiales acrílicos.
Yo siento un enorme respeto por los tejidos. A veces ni siquiera necesito dibujar demasiado: observo una tela y ya imagino la prenda. El tejido habla conmigo; me indica lo que puedo hacer y también aquello que no debo intentar. El verdadero resultado surge del diálogo entre el diseño y el material. Después de más de cincuenta años, toda esa experiencia acaba convirtiéndose en una forma casi intuitiva de trabajar.
Ar en blanc by Eduardo Peris
Una vida dedicada a la creación le habrá regalado encuentros, desfiles y momentos verdaderamente irrepetibles. ¿Podría compartir alguna anécdota emocionante, divertida o inesperada que conserve con especial cariño y que todavía le haga sonreír?
Después de cientos de desfiles, podría contar muchísimas. Ha habido prendas colocadas del revés, modelos que iban a salir y descubrían que les faltaban los zapatos e improvisaciones de todo tipo.
Recuerdo especialmente una creación para El lago de los cisnes, relacionada con mi trabajo junto a Nacho Duato. Había preparado una capa de plumas maravillosa, pero olvidé resolver adecuadamente la parte inferior del vestuario. Tuvimos que improvisar a toda velocidad utilizando una prenda suya y cubriéndola de plumas. Son situaciones que en el momento producen una enorme tensión, pero que después recuerdas con mucho cariño y sentido del humor.
Otra anécdota inolvidable ocurrió en Cibeles. La modelo que cerraba el desfile era Eugenia Silva, una de las grandes figuras españolas de la pasarela. Llevaba un vestido con una cola tan grande que, cuando dio la vuelta, el tejido se enredó en mis piernas y terminé en el suelo, debajo del traje. Durante uno o dos segundos no sabía qué había sucedido, pero inmediatamente volví a ponerme en pie. Parte del público ni siquiera se dio cuenta y, para quienes lo vieron, todo resultó casi mágico.
Estas situaciones demuestran también la importancia del equipo. En muchos desfiles apenas existe la posibilidad de ensayar. Incluso en un acontecimiento tan importante como el de Las Ventas tuvimos que trabajar prácticamente sobre la marcha. Por eso es esencial confiar en las personas que te acompañan y conseguir que todos trabajen con una misma voz.
En su libro Francis Montesinos: Arte y alma recorre su historia personal y profesional. ¿Qué sintió al contemplar todo el camino recorrido y comprobar que su obra ya forma parte de la memoria y del patrimonio creativo de la moda española?
Arte y alma es un libro muy personal. No es exactamente un libro técnico sobre moda, sino una obra sobre Francis, sobre mi vida, mis recuerdos y las numerosas anécdotas que he vivido. Es un libro de texto, muy entretenido, que muchas personas me han dicho que han leído prácticamente de una sola vez. Puede encontrarse en Amazon y existe la posibilidad de que se publique una nueva edición.
El libro comienza en mis años de colegio y recorre el camino hasta el momento en el que empiezo a sentirme verdaderamente creador. Incluye algunos de los acontecimientos más importantes de mi trayectoria, como el desfile de Las Ventas, mi presencia en Berlín cuando fue Capital Europea de la Cultura y otros episodios personales y profesionales.
Contemplar todo ese recorrido produce una mezcla de emoción, responsabilidad y vértigo. También me hace pensar en la importancia de conservar correctamente el trabajo realizado durante tantos años.
He tenido la fortuna de contar con un catálogo razonado de mi obra, «Francis Montesinos: Catálogo razonado 1972-2003» algo que poseen habitualmente los grandes artistas. Fue impulsado por Kosme de Barañano y realizado con el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM). Es una publicación de más de quinientas páginas que necesitó alrededor de dos años de trabajo y catalogación. También he participado en publicaciones y exposiciones relacionadas con Balenciaga y con mis cincuenta años de trayectoria.
Muchos de esos libros están agotados y no se han vuelto a editar. Es una lástima porque los estudiantes y las personas interesadas en la moda continúan buscándolos. Yo mismo tengo a una persona localizando ejemplares, prendas y documentación en librerías y plataformas de segunda mano.
Uno de mis grandes deseos sería crear la Fundación Montesinos mientras todavía pueda participar personalmente en ella. También me gustaría llevar a Madrid una gran exposición con cientos de prendas y piezas representativas de mi obra. Considero que ese patrimonio debe conservarse, estudiarse y ponerse a disposición de las nuevas generaciones.
Editorial Seda by Eduardo Peris
La XX edición de Pasarela Española se celebrará los días 17 y 18 de octubre de 2026 en el Casino Gran Vía de Madrid, donde usted será embajador y recibirá un reconocimiento a su extraordinaria trayectoria profesional. ¿Qué significa para usted formar parte de esta edición y recibir un homenaje a la altura de su legado?
Me parece maravilloso y estoy muchísimo más ilusionado de lo que podéis imaginar. Mi último desfile lo hice en casa y, después de más de cincuenta años y alrededor de doscientas presentaciones, pensé que quizá había llegado el momento de detenerme. Sin embargo, al poco tiempo vuelve a aparecer esa necesidad de crear y de regresar a la pasarela.
También se han producido cambios dentro de la empresa y han surgido nuevas licencias vinculadas a la moda y proyectos de interiorismo. Todo ello me hizo pensar que podía ser un buen momento para volver a desfilar.
En una gestión reciente relacionada con ese regreso sentí que quizá mi trayectoria no había sido suficientemente comprendida. No lo planteo desde el enfrentamiento, sino desde la convicción de que una carrera de más de cinco décadas debe ser tratada con respeto y sensibilidad. Después de todo ese recorrido, volver a Madrid como si comenzara nuevamente desde cero resultaba difícil de asumir.
Por eso, cuando recibí la llamada de Pasarela Española, sentí que había llegado en el momento adecuado. Ser embajador de esta edición y recibir un reconocimiento a mi trayectoria profesional representa una forma muy hermosa de regresar a Madrid y reencontrarme con mi público.
A lo largo de mi carrera he viajado por buena parte del mundo y siempre me he presentado como creador español, valenciano y mediterráneo. Cuando Berlín fue Capital Europea de la Cultura, desfilé junto a algunos de los mejores creadores internacionales y la prensa extranjera habló ampliamente de mi trabajo. También viví aquel desfile multitudinario en Las Ventas, que marcó un antes y un después dentro de mi trayectoria.
Por todo ello, este homenaje posee para mí un significado muy especial. Me devuelve la ilusión de desfilar, de reunir nuevamente a la prensa y a las personas que han acompañado mi carrera y de celebrar la moda española desde el respeto, la alegría y la libertad.
Editorial Spain by Eduardo Peris
Después de haber dejado una huella imborrable en la moda y en la cultura española, ¿qué proyectos despiertan actualmente su ilusión y con qué nuevas creaciones volverá a sorprendernos Francis Montesinos?
Estoy muy contento porque han surgido muchos proyectos nuevos y maravillosos. Estoy trabajando tanto en moda y creación como en las artes escénicas, colaborando con grandes profesionales y directores. También hay un proyecto cinematográfico de carácter internacional que me hace especial ilusión.
También existen nuevas licencias vinculadas a mi marca, proyectos de interiorismo y varias iniciativas que me permiten continuar explorando distintos ámbitos creativos. Además, me han nombrado miembro de honor del Comité del Salón de Arte y Economía para la Cultura de la Paz, un nuevo proyecto que considero muy importante. A ello se suma mi deseo de recuperar y difundir mi archivo, impulsar la Fundación Montesinos y conseguir que una gran exposición de mi obra pueda verse en Madrid.
Tengo mucho trabajo y eso me hace profundamente feliz, porque disfruto trabajando. Después de más de cincuenta años, continúo sintiendo curiosidad, ilusión y ganas de aprender. Mientras exista esa emoción, Francis Montesinos seguirá creando y buscando nuevas maneras de sorprender.
Conversar con Francis Montesinos ha sido mucho más que entrevistar a uno de los grandes nombres de la moda española. Ha sido una oportunidad excepcional para acercarme a un creador apasionado, cercano y profundamente comprometido con su oficio. A través de sus recuerdos, anécdotas y reflexiones, se descubre no solo al artista que ha marcado varias generaciones, sino también a un gran profesional que continúa trabajando con la misma ilusión, curiosidad y entrega de sus comienzos.
Ha sido un verdadero honor realizar esta entrevista y escuchar en primera persona una trayectoria tan extensa y valiosa. Su nombramiento como embajador de la XX edición de Pasarela Española y el reconocimiento que recibirá en el Casino Gran Vía de Madrid constituyen un homenaje plenamente merecido a una figura imprescindible de nuestra cultura. Francis Montesinos sigue demostrando que la moda puede ser arte, identidad, libertad y emoción.








